martes, 4 de junio de 2013

RESOLUCIÓN DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

MEDIDAS PROVISIONALES RESPECTO DE EL SALVADOR EN EL CASO DE LA SEÑORA "B"

http://www.corteidh.or.cr/docs/medidas/B_se_01.pdf

El Salvador: embarazada con riesgo de muerte fue sometida a césarea y bebe murió

La bebe de “Betriz”, conocida por polémico caso sobre aborto, no pudo sobrevivir porque carecía de cerebro

El Salvador: embarazada con riesgo de muerte fue sometida a césarea y bebe murió

San Salvador (Reuters) . Una joven que corría riesgo de morir por un embarazo y a quien durante semanas se le prohibió abortar en El Salvador, fue sometida ayer a una cesárea a la que su bebe no pudo sobrevivir porque carecía de cerebro, informó la ministra de Salud.
La cesárea fue la salida para que evitar que la joven Beatriz -nombre utilizado para proteger su identidad- incumpliera las rígidas leyes antiaborto del país centroamericano en un polémico caso en el que intervino la semana pasada la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
POLÉMICA INTERNACIONAL
La Corte, con sede en Costa Rica, instó la semana pasada al gobierno salvadoreño a proteger la vida de la muchacha de 22 años, quien padece de lupus e insuficiencia renal.
La intervención de la Corte ocurrió un día después de la Corte Suprema de Justicia del país falló en contra de un recurso de amparo interpuesto por Beatriz, que tenía un embarazo de 27 semanas.
“Lamentablemente falleció (la bebe), y fallece durante la noche, de manera que la sobrevivencia de esta niña fue exactamente de cinco horas”, dijo la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, al canal de televisión VTV.
La bebe, tal como habían diagnosticado los médicos, carecía de cerebro y tenía algunas partes de cerebelo, explicó la funcionaria.
BEATRIZ MUESTRA EVOLUCIÓN FAVORABLE
Rodríguez dijo que Beatriz se encuentra bien atendida y que espera una evolución favorable de su salud en las próximas horas.
“Estamos más tranquilas porque por fin le interrumpieron el embarazo, que ya se sabía qué resultado iba a tener y a ella le afectaba su salud y su vida”, dijo Morena Herrera, del Colectivo Feminista, una agrupación que apoya a Beatriz.
“Por otro lado estamos tristes por el daño que se le ha hecho a ella, porque esta intervención pudo ser mucho más sencilla, con menos riesgo y con menos complicaciones de recuperación para ella, pero la han llevado hasta este extremo”, agregó.
GRUPOS CONSERVADORES, SATISFECHOS
Por su parte, grupos conservadores se mostraron satisfechos porque aseguran que se respetó la vida del feto.
“Como lo dijimos desde un principio, no era necesario un aborto, sino que se respetara la vida del bebe y se le diera el cuidado y el derecho a la salud que tenía Beatriz”, dijo Claudia Handal, portavoz de Red Familia.

    Una mujer corre riesgo de muerte por la prohibición del aborto en El Salvador

     
    Beatriz tiene 22 años y está encinta de 20 semanas. Si sigue adelante con el embarazo puede morir. El lupus eritematoso discoide y la insuficiencia renal grave que padece ponen en serio riesgo su vida, según han diagnosticado los médicos que la atienden. Además, el hijo que espera tiene anencefalia —carece de parte del cerebro— y su supervivencia tras el parto es prácticamente nula. Pero Beatriz vive en El Salvador, un país donde el aborto está totalmente prohibido en cualquier circunstancia. Las mujeres que se lo practiquen se enfrentan a penas de hasta 50 años de cárcel, y los médicos que lo realicen hasta 12. Una amenaza tangible que la Fiscalía del Estado ha lanzado ya contra esta joven y cualquiera que la atienda. Beatriz, que ha solicitado amparo ante la Corte Constitucional de su país y la Corte Iberoamericana de Derechos Humanos (CIDH), aguarda ahora a que el Gobierno de El Salvador permita una excepción para que pueda abortar.
     
    Su historia ha desatado la polémica en el país centroamericano, que en la década de los noventa eliminó la opción del aborto terapéutico que entonces recogía su legislación. A voces como la de la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, que ha pedido a la justicia que se otorgue un permiso especial para que se le pueda practicar el aborto a la chica sin que ella o los médicos sean castigados, se contraponen las duras palabras de la Conferencia Episcopal de El Salvador, que ha manifestado que interrumpir un embarazo no está justificado en ningún caso. Los obispos, además, han acusado a las organizaciones de mujeres y de derechos civiles de “usar” la enfermedad de Beatriz para “manipular” al Gobierno y empujarle a despenalizar el aborto en ciertos supuestos.
     
    El caso ha llegado hasta Naciones Unidas. Un grupo de expertos de ese organismo criticó la inacción de las autoridades salvadoreñas y apeló el viernes pasado al Gobierno de Mauricio Funes (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) para que permita la intervención que salvaría la vida de la chica. “Esta situación de incertidumbre ha extendido el sufrimiento de Beatriz, quien tiene pleno conocimiento del estado de salud del feto y el riesgo de muerte que ella misma enfrenta, sometiéndole a vivir una situación cruel, inhumana y degradante”, subrayan. No es el único organismo internacional que la apoya. El lunes, la CIDH concedió a la joven el amparo que había solicitado y exigió a El Salvador que cumpla con el tratamiento recomendado por el comité médico que la atiende: la interrupción del embarazo. Les instó, además, a hacerlo sin dilación.
     
    El Gobierno del país centroamericano, que debe acatar la orden de esta corte internacional, aún no ha movido ficha. Mientras, Beatriz permanece ingresada en un hospital de la capital, explican los abogados de la Agrupación Ciudadana para la Despenalización del Aborto Terapéutico que la representan. La chica, que procede de una familia con pocos recursos de la zona rural de Jiquilisco (al sur) tiene ya un hijo de dos años. Ese primer embarazo también fue de riesgo, aunque menor, y la mantuvo en cuidados intensivos durante 38 días, explica Morena Herrera, portavoz de esa agrupación. "Llevamos 21 días esperando la resolución del Gobierno. La situación de Beatriz es dramática", apunta por teléfono.

    La situación de Beatriz es, para los expertos de la ONU, un ejemplo de que El Salvador debería considerar la introducción de excepciones a la prohibición total del aborto. “El derecho internacional en su estado actual no prohíbe el aborto ni lo impone tampoco; cada Estado puede elegir qué tratamiento darle en su legislación interna”, explica Juan Méndez, relator especial de la ONU para la tortura. “Pero el derecho internacional sí prohíbe en forma absoluta el trato cruel, inhumano y degradante, por ello los Estados están obligados a arbitrar medios jurídicos eficaces para evitar someter a las mujeres a situaciones que impliquen trato cruel, inhumano o degradante”, indica.

    Beatriz se enfrenta a la muerte o a la cárcel. En El Salvador, 19 mujeres cumplen penas de prisión por abortar, explica la abogada de la organización Women's Link Worldwide Mónica Roa, que ha seguido de cerca el proceso. “Su Código Penal castiga con hasta 14 años de cárcel el delito de aborto, en el caso de las mujeres, pero a la mayoría se las procesa por homicidio agravado, penado con hasta 50 años”, dice.

    En El Salvador fallecieron, según los datos que manejan las organizaciones de mujeres y de derechos
    civiles al menos 13 mujeres como consecuencia de problemas en el embarazo que se hubieran evitado si se les hubiera permitido abortar. Y no es el único país de América donde se producen situaciones similares. En 2010, una mujer de 27 años enferma de cáncer perdió la vida en Nicaragua porque le negaron la interrupción del embarazo. En 2012, una chica de 16 años con leucemia murió en República Dominica porque las autoridades desautorizaron el tratamiento farmacológico porque ponía en riesgo la vida del hijo que esperaba; que tampoco salio adelante.

    A estas historias dramáticas se añade un hecho constatado por la Organización Mundial de la Salud: que las leyes más duras no atajan la tasa de abortos, al revés; y en cambio sí incrementan el número de intervenciones inseguras, incide Marta María Blando, de la organización internacional IPAS, que lucha por evitar las muertes y discapacidades atribuibles a esas prácticas. Blando apunta que la clandestinidad y la falta de transparencia de los Gobiernos hacen difícil tener cifras concretas de este fenómeno, aunque la OMS estima que cada año mueren 40.000 mujeres en todo el mundo debido a abortos inseguros.

    “En abstracto es difícil defender un derecho que nadie quiere tener que usar. Ninguna mujer quiere abortar, pero hay una realidad que no podemos negar. Debe garantizarse a las mujeres un mínimo de cobertura para que ninguna muera porque no le hacen un aborto. Y desde esa base los Estados tendrían espacio para decidir qué tipo de legislación quieren”, reclama la abogada Roa. Algunos, como Colombia o Uruguay, ya han dado ese pequeño paso.

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/05/01/actualidad/1367438239_003215.html 

    jueves, 30 de mayo de 2013

    Inflación ética. Se usa la moral como coartada, para tapar huecos y remediar todo tipo de males


    Se usa la moral como coartada, para tapar huecos y remediar todo tipo de males

    FERNANDO SAVATER (Escritor)

    De antaño sabemos que una de las causas más frecuentes de muerte para corrientes ideológicas o movimientos políticos es el éxito. Tal es el caso de la ética, que a fuerza de tanto triunfo actual está ya en la UVI y con respiración asistida. La ética parece ser la bella desconocida que a todos conquistaría si llegase a tiempo al baile, la coraza que resguarda a cuantos avanzan justicieros contra el dragón de la realidad, la pócima de Fierabrás que todo lo cura pero que se dispensa, ay, en redomas demasiado pequeñas. Porque precisamente en eso consiste el encanto de dar mandobles éticos, un arma que siempre es crítica y casi nunca autocrítica. Entre varias más académicas, la única definición consagrada por el uso y la convicción de todos dice así: ética es lo que les falta a los demás. ¿Cómo resistirse a su encanto?
    La ética sirve hoy para tapar todos los huecos, administrativos o teóricos. Por ejemplo, en el proyecto de reforma educativa promovida por el ministro Wert, se la utiliza con el nombre de “valores éticos” como alternativa y coartada para justificar la inclusión del catecismo como asignatura puntuable de primera magnitud. Algo así como obligar a quien no cree en los horóscopos a dedicarse a los crucigramas... Pero también tropezamos con el fulgor de la ética como remedio de los males de la economía o la política. En este caso, es más bien como si se recomendase apagar los incendios forestales con un hisopo de agua bendita. Parece darse por hecho que todos los valores, por serlo, tienen que pertenecer a la moral, mientras que el resto de las interacciones humanas se mueven por intereses y estos sirven solo para enfrentar a los humanos, nunca para unirlos. O sea que la ética baja del cielo y todo lo demás bulle desde el cieno: mal asunto, porque el lado de los ángeles es el que queda bien, pero después siempre gana el barro.

    No hay nada peor para los valores que convertirlos todos en moneda ética. ¿Acaso solo pueden ser principios morales los que aconsejen acabar con los paraísos fiscales, como si no hubiese razones económicas para obstaculizar los fraudes y la evasión de impuestos? ¿No pueden encontrarse en la economía misma intereses sociales que desaconsejen la tolerancia con los depredadores? ¿No hay en la política razones para tener por bueno a quien busca según sus luces el acuerdo con otros y el bien común, no su mero lucro privado? ¿Se remediarán nuestros males exigiendo a los políticos comportamientos morales y no rectitud política? En Euskadi, con un terrorismo puesto casi fuera de combate por quienes se enfrentaron sin eufemismos ni atajos ilegales con él, buscan ahora por medio de una ponencia de paz parlamentaria un “suelo ético” sobre el que convivir, como si la Constitución y el Estatuto que hemos defendido con tanto esfuerzo contra ETA y servicios auxiliares no brindasen valores suficientes para organizar una comunidad democrática que no excluye a quienes una vez lucharon contra ella aunque sin ceder ante los que siguen tratando de subvertirla por otros medios.

    Pero es que además la ética, en cuanto reflexión que busca la excelencia personal (puesto que cada cual solo se conoce a sí mismo como sujeto de la intención, buena o mala), puede entrar en ocasiones en conflicto con las exigencias públicas de ciertos roles sociales. Si por ejemplo un multimillonario (pongan ustedes el nombre que prefieran en la línea de puntos) siente un retortijón íntimo de conciencia y decide repartir toda su fortuna entre los más necesitados, es muy probable que encuentre argumentos morales para justificarse. Pero si ese mismo escrúpulo aqueja al ministro de Economía de un país respecto al erario público, lo mejor que puede hacer es renunciar a su cargo para no seguir un impulso que va contra otros valores prudenciales tan perfectamente respetables como los éticos que conmueven su corazón. Porque no solo se nos puede exigir una moral de principios, sino también otros principios derivados de la responsabilidad, como señaló en su día Max Weber. A quien quiera aprender en vivo la diferencia entre ambas cosas le recomiendo Lincoln, de Spielberg, que cuenta cómo el hombre más puro de Estados Unidos revocó la historia para la libertad por medio de la corrupción.

    En una sociedad abierta y pluralista, por tanto laica y no sometida a rigideces teocráticas, las leyes no deben pretender zanjar las divergencias morales de los ciudadanos, sino crear un ámbito en el que puedan convivir todas sin humillación de nadie. O sea, lo contrario de lo que ocurrió cuando el Parlamento catalán prohibió las corridas de toros, convirtiendo en obligatoria la opción moral de una parte de la ciudadanía contra la de los demás. Algunos que en su día apoyaron esa ley han descubierto ahora, con motivo de la posible modificación de la ley sobre la interrupción del embarazo, las virtudes de respetar la decisión personal y no imponer una ética única a toda la población. Bienvenidos a la tolerancia… o al menos a la cordura legal. En el tema del aborto, las perplejidades éticas son inevitables y deberían ser celebradas como una muestra del desarrollo de la conciencia que aquilata los valores vitales, no como un atraso. Solo un idiota moral —que los hay— afronta esa situación con la misma despreocupación que quien se extirpa un lobanillo. Pero ninguna legislación puede zanjar tales escrúpulos: si es discreta, se conformará con impedir que se vean agravados por persecuciones penales y una clandestinidad anti-higiénica.

    El supuesto de aborto lícito en el caso de una malformación grave del feto presenta precisamente el ejemplo de un auténtico dilema moral contemporáneo. Antes no hubiera existido, porque no teníamos la tecnología adecuada para detectar tales casos: la cuestión la resolvía en ciertas culturas tras el nacimiento el infanticidio (que no es lo mismo que un “feticidio”) o la resignación ante lo que nos manda la naturaleza o Dios. La ética no cambia radicalmente con los tiempos, pero como trata de la valoración de nuestras acciones evoluciona según se amplían las capacidades humanas. Hoy podemos decidir con información suficiente antes del nacimiento, en las primeras etapas del embarazo, y el verdadero problema moral ahora no es si se tiene derecho a abortar en caso de graves malformaciones sino si, conociéndolas, se tiene derecho a dar a luz. La norma legal debe señalar el marco razonable de ese íntimo debate, sin aspirar a tener nunca la última palabra.

    En cuanto reflexión sobre nuestros fines vitales, la ética puede considerarse el telón de fondo de acciones e instituciones. Se ocupa de cómo lo humano debe reconocer y tratar diferenciadamente a lo humano, o sea que siempre es “especieísta” —contra lo que creen animalistas varios— pero naturalmente racional, contra lo que piden los teólogos. Aunque desde luego no agota todos los campos de valoración ni reduce los retos de nuestra interacción a una simplicidad binaria o maniquea.

    http://elpais.com/elpais/2013/05/27/opinion/1369653130_725285.html

    jueves, 16 de mayo de 2013

    Obtenidas mediante clonación células madre embrionarias de personas



    Un grupo de científicos estadounidenses ha conseguido por primera vez células madre embrionarias con el mismo ADN (clonadas) de un adulto. El trabajo es el primer éxito en humanos de la técnica que dio origen, por ejemplo, a la oveja Dolly, pero los autores insisten en que no se trata de obtener personas clonadas, sino en llegar a la fase de blastocisto del embrión (alrededor de los cinco o seis días de desarrollo) para extraer las células madre. Teóricamente, estas podrían luego diferenciarse en tejidos que el paciente necesitara para un autotrasplante, que, como tendrían el mismo material genético que el receptor, podría usarse sin riesgo de rechazo. El ensayo, dirigido por Shoukhrat Mitalipov, de la prestigiosa OHSU (Oregon Health & Science University ), se publica en Cell.
    La técnica utilizada es la de transferencia nuclear:: se toma un óvulo de una donante, se le extrae el núcleo y se le inserta una célula adulta —también se ha ensayado con otras fetales, más adaptables— del posible receptor. Luego, el óvulo se activa, y empieza a dividirse en los primeros pasos del desarrollo embrionario. Al llegar a la fase de blastocisto (una especie de pelota de células), se destruye y se obtienen las células madre. Esto sucede porque al cambiar el material genético el óvulo deja de tener una sola cadena de ADN para tener dos, lo normal en las células. Esta es la situación que se da en la naturaleza cuando hay una fecundación (el padre aporta una copia del material genético y la madre otra), salvo que estas células tendrían las dos copias de un mismo individuo: son, por eso, una clonación.
    El método ya se había ensayado con éxito en distintos animales —ovejas, cabras, vacas, perros, gatos, ratones, cerdos y macacos—, pero nunca había funcionado en personas. Fue el fraude que anunció para apuntarse el éxito el coreano Hwang Woo-suk en 2004, por ejemplo. Por eso, Anna Veiga, directora del banco de líneas celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB), valora especialmente que se ha conseguido mejorar la técnica para que funcione en humanos.
    Pero esta mejoría, con todo su impacto, no oculta que se acerca, al menos un paso, a un tema tabú (en España, por ejemplo, está expresamente prohibido por la ley de reproducción humana asistida): la clonación humana. Visto hasta aquí, el artículo es muy importante, y tanto a Veiga como a Jorge Cuadros, miembro de la junta directiva de la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (Asebir), les gustaría que el interés por el trabajo se quedara aquí. “Ya es bastante importante”, dice Cuadros. “Lo que nos interesa a los científicos serios es esta parte, su utilidad para la medicina regenerativa”. Pero ambos son conscientes, como también lo son los autores del artículo, de que se ha dado, al menos en teoría, un paso hacia la clonación humana. El propio Mitalipov lo alude —y lo intenta conjugar— en el resumen que ha hecho en una nota de prensa: “Nuestra investigación está directamente dirigida a conseguir células madre para usarlas en el futuro para combatir enfermedades. Aunque los avances en la técnica de transferencia nuclear conducen a menudo a la discusión pública sobre los aspectos éticos de la clonación humana, ese no es nuestro objetivo. Y tampoco creemos que nuestros hallazgos puedan ser utilizados por otros para avanzar en esa dirección”, ha dicho.
    Cuadros, está en la misma línea de descartar ese siguiente paso, que un embrión así producido se implante en el útero de una mujer y llegue a desarrollarse. “Hay que pensar que la técnica que ha usado Mitalipov es la misma que había utilizado en primates no humanos en 2007, cuando consiguió, en un trabajo importantísimo, crear dos líneas celulares [cultivos de células madre que se perpetúan en laboratorio]”, explica. “Han pasado ni más ni menos que seis años hasta que lo ha conseguido repetir en humanos. Y, en ese tiempo, ha intentado clonar los macacos sin conseguirlo”, dice el biólogo. “Lo más que ha conseguido, aunque no lo ha publicado, es, tras implantar 67 embriones a 10 hembras, un embarazo, que acabó en aborto”, cuenta.
    El especialista en reproducción cree, por tanto, que pensar en la clonación humana “sigue siendo una barbaridad y ciencia ficción”. “La transferencia nuclear es una técnica insegura e ineficaz. La hemos probado en animales, con tasas de éxito del 1%. Eso quiere decir que en el otro 99% ha habido abortos o crías que han muerto nada más nacer, y muchos de los pocos animales que se han conseguido tienen malformaciones o enfermedades graves. Que eso pase en animales nos da pena, pero en humanos sería inaceptable”, dice Cuadros. “En lo que va a ser útil es en la medicina regenerativa”, insiste.
    Solo tras insistirle, el especialista admite que se ha dado “un paso” hacia la clonación reproductiva (usar la técnica para conseguir niños con el mismo ADN que un adulto concreto, y, por lo tanto, lo más parecidos, al menos físicamente, que se puede ser). “Pero es solo eso, un paso, y faltarían muchos por cubrir”.
    El motivo está en que, hasta ahora, la técnica no es demasiado eficaz. “Que se haya llegado a la fase de blastocisto no implica que ese embrión vaya a seguir desarrollándose si se implanta en un útero de una mujer o que lo haga sin abortar o sin anomalías. Hay reparos éticos y técnicos para ello. Los primeros no han cambiado, y los segundos todavía pesan aún más”.
    Yendo aún más allá, Cuadros no cree que “científicos serios” quieran nunca dar ese paso. “Cuando se clonó a la oveja Dolly, hace 15 años, yo enseñaba en la universidad que eso no era posible, que era demasiado complejo, y tuve que cambiar. Llevamos desde entonces hablando de clonar personas, pero hay una pregunta que me hice entonces y que nadie me ha contestado: ¿para qué hacerlo? Los científicos serios ni se lo plantean, porque es algo que no tiene ninguna utilidad. Si alguien quiere tener un hijo y no puede, hay otros métodos mucho más sencillos y con menos riesgos. Por eso lo importante de este trabajo, que ya he dicho que es un hito, es lo que ha conseguido”.
    La complicación de usar la técnica de Dolly en personas ha sido hasta ahora insalvable, y por eso el estudio tiene el mérito de que la vence. Las mejoras abarcan casi todo el proceso, empezando por el proceso de estimulación para que la donante produzca más óvulos. “Cuestiona los protocolos actuales”, dice Veiga. En contra de lo que se pensaba, por ejemplo, el objetivo no es que haya muchos óvulos para utilizar, sino su calidad. En animales esta parte no se cuida tanto, ya que perder óvulos por el camino no es tan importante, pero los investigadores han llegado, en algunos casos, a tener éxitos del 50% (conseguir dos óvulos de una donante y que uno de ellos funcione y se desarrolle).
    Pero la clave, según los autores, está en su capacidad para elegir el momento de insertar el nuevo material genético en el óvulo sin que este pierda su capacidad para dividirse. La división celular se denomina meiosis, y los investigadores han descubierto cuál de sus fases es la mejor y, sobre todo, cómo mantener la activación de los factores del citoplasma (el contenido interior de la célula) que están actuando en la división. Hay más mejoras, indica Veiga, como que la activación posterior se refuerza mediante electroporación (una pequeña descarga). Todo esto había sido ya probado en macacos rhesus.
    El artículo —“impecable”, según Veiga— llega hasta el final del proceso: la obtención de cuatro líneas celulares diferenciadas, lo que demuestra que se consiguieron células madre. En este sentido, el de la medicina regenerativa, “el trabajo es un hito”, afirma Cuadros.
    La investigadora catalana recalca que las células así obtenidas, al ser completamente equiparables a las embrionarias, evitan algunos de los problemas que se han visto en la otra fuente de células madre, las reprogramadas a partir de las adultas (las iPS, que en algunos trabajos han demostrado que mantenían algunas mutaciones adquiridas por las adultas que son su fuente, lo que podía ser peligroso). Por eso ella insiste en que el trabajo tendrá gran importancia a la hora de crear bancos para su uso futuro, similares a los que hay ahora de cordón umbilical. Porque, aunque los autores lo mencionen, la idea de hacer una medicina personalizada en la que cuando un paciente necesite tejido cardiaco o neuronas, por ejemplo, se le someta a todo el proceso para fabricar unas genéticamente idénticas a él, no le parece “contemplable”. “Aunque sea posible sería carísimo. Lo que se pueden tener son bancos con variedad de muestras que sean compatibles”, añade.
    El logro es indudable, pero quizá quede oscurecido por la posibilidad de la clonación, mucho menos práctica pero más llamativa.



    http://elpais.com/elpais/2013/05/15/media/1368643090_398193.html

    miércoles, 15 de mayo de 2013

    La hamburguesa de laboratorio cuya creación costó US$325.000

    La carne fue producida “in vitro” y está compuesta por tejidos de músculo hechos crecer a partir de una célula de vaca

    La hamburguesa de laboratorio cuya creación costó US$325.000

    Un grupo de científicos de la Universidad de Mastricht creó la primera hamburguesa “in vitro”, cuyo desarrollo costó nada más y nada menos que US$325.000 y demandó años de investigación.
    La carne de esta singular comida está compuesta por 20.000 tiras delgadas de tejidos de músculo hecho crecer en el laboratorio a partir de una célula ubicada en el cuello de la vaca, según reporta el diario "The New York Times".
    Por el momento, el elevado precio de esta hamburguesa la mantiene fuera del mercado, según acepta su principal desarrollador, el Dr. Mark Post.
    “Si se puede hacer de forma más eficiente no hay razón por la que no pueda ser más barato. Debe hacerse con los materiales correctos, introduciendo reciclaje en el sistema, controlando el trabajo a través de la automatización”, indicó Post en conversación con "The New York Times".

      Obtienen por primera vez células madre embrionarias humanas mediante clonación

      Se empleó la misma técnica que dio origen a la oveja Dolly. Científicos negaron que se pretenda clonar personas.



      Tras 15 años de fracasos de los científicos en todo el mundo y un fraude descarado, un grupo de biólogos finalmente creó células madre humanas con la misma técnica que dio origen a la oveja Dolly, clonada en 1996.
      ¿Cómo lo hicieron? trasplantaron material genético de una célula adulta en un óvulo cuyo propio ADN fue removido, informó Reuters. La técnica se denomina transferencia nuclear.
      El resultado es una cosecha de células madre embrionarias humanas, células aparentemente mágicas pues son capaces de transformarse en cualquiera de los más de 200 tipos que componen a una persona.
      La hazaña científica fue anunciada este miércoles en la revista Cell y confirmada después por la estadounidense Universidad de Ciencia y Salud de Oregon y el Centro de Investigación Nacional de Primates de Oregon, responsables de la proeza.
      Hasta ahora, la mayoría de las fuentes naturales de las células madre humanas han sido embriones humanos, cuyo uso en investigaciones plantea dilemas éticos. La técnica anunciada este miércoles usa óvulos humanos no fertilizados.
      Eliminando la necesidad de utilizar embriones humanos, se podría impulsar los intentos de utilizar las células madre y su progenie para reemplazar células dañadas o destruidas para tratar enfermedades del corazón, el Parkinson, la esclerosis múltiple, lesiones de la médula espinal y otras condiciones devastadoras.

      ¿CLONACIÓN HUMANA?
      Sin embargo, el logro también podría reavivar los temores de la clonación reproductiva, o producir copias genéticas de la vida (o muerte) individuos. Aunque el científico Shoukhrat Mitalipov, director de la investigación rechazó dichos propósito
      “Nuestra investigación está directamente dirigida a conseguir células madre para usarlas en el futuro para combatir enfermedades. Aunque los avances en la técnica de transferencia nuclear conducen a menudo a la discusión pública sobre los aspectos éticos de la clonación humana, ese no es nuestro objetivo. Y tampoco creemos que nuestros hallazgos puedan ser utilizados por otros para avanzar en esa dirección”, afirmó en declaraciones recogidas por El País de España.

      PRIMERAS REACCIONES
      La comunidad científica ya se ha manifestado sobre este anunció y destacó el importante logro. El biólogo George Daley del Harvard Stem Cell Institute consideró que “esto representa un logro sin precedentes. (los científicos de Oregon) tuvieron éxito donde muchos otros grupos fracasaron, entre ellos el mío.”
      El fracaso de más alto perfil fue el del biólogo Hwang Woo-suk, de la Universidad Nacional de Seúl, en Corea del Sur. El 2005 él y su equipo acapararon los titulares en todo el mundo cuando anunciaron, en la revista Science, que habían creado células madre embrionarias humanos por transferencia nuclear, la misma técnica que los científicos de Oregon utilizaron. La afirmación de Hwang resultó ser una mentira, por lo que es uno de los casos más notorios de fraude científico en la última década.

      martes, 14 de mayo de 2013

      Monsanto gana juicio por patente contra un granjero en EE.UU.

      La Corte Suprema de EE.UU. ratificó un falló a favor de la multinacional, que obtuvo una compensación de casi 85 mil dólares por su patente sobre la soya transgénica

      Monsanto gana juicio por patente contra un granjero en EE.UU.


      Washington (EFE/AP). El Tribunal Supremo de Estados Unidos dictó hoy por unanimidad que los agricultores no pueden usar soya alterada genéticamente de la multinacional agrícola Monsanto para obtener nuevas semillas, dando así la razón al gigante estadounidense.
      El caso se remonta al 2007, cuando la productora de transgénicos demandó a un granjero de Indiana al considerar que éste había violado su patente sobre las semillas de soya alteradas para resistir al herbicida Roundup, que la misma compañía fabrica.
      Los compradores de semillas de soya de Monsanto deben firmar un contrato por el que se comprometen a no guardar las semillas que resulten de la cosecha, por lo que cada año están obligados a volver a comprarlas a la empresa.

      VIOLACIÓN DE LA PATENTE
      Sin embargo, el granjero Vernon Hugh Bowman, de 75 años, decidió a principios de la década de 2000, adquirir soya de otro proveedor normalmente destinada a alimentar al ganado o reservada para usos industriales.
      Con la esperanza de que esa soya sea un producto de Monsanto, dada su elevada presencia en el mercado, Bowman la plantó y la roció con herbicidas, logrando la supervivencia de la mayoría de las plantas, de las que extrajo semillas para los años siguientes.
      En 2007, la empresa lo demandó y obtuvo una compensación de 84.456 dólares, aunque el granjero recurrió hasta llegar a la corte suprema de EE.UU., que hoy ha ratificado la decisión de acuerdo a la ley de patentes.
      Más de 90% de las granjas estadounidenses de soya usan semillas de Monsanto, que llegaron inicialmente al mercado en 1996.

      http://elcomercio.pe/actualidad/1576054/noticia-monsanto-gana-juicio-patente-contra-granjero-eeuu

      lunes, 13 de mayo de 2013



      Hola:

      Luego de conversar de este caso en clase, surgen algunas interrogantes:

      ¿Consideran que el tema de la eutanasia merece atención por parte del derecho? No olvidemos que Ramón Sampedro recurrió al Poder Judicial para pedir que se le permita morir y no se amparó su petición.
      Desde un punto de vista ético, ¿qué respuesta le daría al caso?

      Saludos,

      Clara Mosquera